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Por qué sonreír si este mundo da asco

motivos para sonreír

Fuente: garabateandosonrisas

Te despiertas por la mañana y te preguntas ¿por qué merece la pena sonreír? ¿para qué esforzarse en poner buena cara si total…. este mundo da asco?

Comienza el día y ahí están… si parecen las de ayer… dichosas noticias matinales: “los papeles de Bárcenas”, “espionaje masivo de E.E.U.U.”, “huelga en los trenes de Renfe”, “Fagor alerta de un cierre inminente” y a nivel local las cosas no apuntan mejor: “los cines Augusta cerrarán en noviembre”, “los titulados universitarios firman menos del 10% de los contratos en Aragón”, “un motorista herido tras ser arrollado por un turismo que se dio a la fuga”…

¡Mira qué hora es! Otra vez corriendo a desayunar, con las prisas se te derrama la leche por la mesa. ¡Uf! ¡Vaya forma de empezar la mañana! Te levantas para limpiarla y al pasar ¡te golpeas en la rodilla con la bendita mesita del comedor! Venga ¡qué más puede pasar! Preparas la lavadora con la ropa, detergente, suavizante…

Sales de casa arrastrando la cara del sueño que llevas, las calles te reciben sucias, la ventolera de la noche anterior ha esparcido la basura por todas partes. Llegas a la parada del autobús y te resguardas en la marquesina apoyándote contra el cristal, y entonces te acuerdas: ¡has olvidado enchufar la lavadora!

Subes al autobús y le das los buenos días al chófer, que no responde. Todo el mundo parece embozado y absorto en sus pensamientos. Al coger asiento atrapo con mi trasero el abrigo del caballero de al lado, quien tira de él para liberarse. 

Tu destino tampoco es muy halagüeño, te diriges a la oficina del Inaem, si por lo menos fueras a trabajar.

Entras a tomar un café y el camarero te ha servido la leche fría…

Y así hora tras hora… pasa el día… llega la noche y confirmas: ¡este mundo da asco!

enfadoNo. Me niego.

Quiero combatir este estado de ánimo. Así que decido pasar a la acción e investigar. Lo primero que consigo hallar es un texto sobre psicología positiva que “estudia las bases del bienestar psicológico y de la felicidad así como de las fortalezas y virtudes humanas”. Y me remite a los trabajos del psicólogo Martin Seligman. Por lo que puedo leer la psicología positiva no defiende que haya que pensar en positivo en todo momento, ni negar la realidad, vamos que se trata de ser positivo y optimista pero no tonto (aunque de eso ya hablaremos). Me gusta cómo suena todo esto, así que sigo buscando información, y aparecen términos que llaman mi atención como resilencia “la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas”, entonces recuerdo un libro que leí hace unos años: “El hombre en busca de sentido” de Viktor E. Frankl. También descubro una investigación fantástica sobre “La ciencia de la felicidad” de Sonja Lyumbomirsky y un resumen de doce cosas que hace la gente feliz diferente al resto:

      1. Manifiesta tu gratitud.
      2. Cultiva el optimismo.  
      3. Evita pensar demasiado, darle vueltas a las cosas y las comparaciones sociales.
      4. Sé amable.
      5. Cuida las relaciones sociales. 
      6. Desarrolla estrategias para poder con todo. 
      7. Aprende a perdonar. 
      8. Aumenta el fluir. 
      9. Saborea las alegrías de la vida. 
      10. Comprométete con tus objetivos. 
      11. Practica la espiritualidad. 
      12. Cuida tu cuerpo. 

Ojeo mi libreta verde y leo una anotación que recogí hace tiempo, tal vez de un calendario o una revista: “la sonrisa es el mejor accesorio de moda y puede cambiar para bien tu vida y la de los que te rodean.”

sonrisa

Entonces, tal vez si…

Me despierto por la mañana y me pregunto ¿por qué merece la pena sonreír? ¿para qué esforzarme en poner buena cara si total…. este mundo da asco?

Respiro profundamente y llega la respuesta a mi pregunta… mi hija me llama con todas sus fuerzas desde su cama: – ¡mamá! – La oigo e inmediatamente dibujo en mi rostro una sonrisa. Y entonces… ¡adelante, que comience el día!

Comienza el día y ahí están… si parecen las de ayer… dichosas noticias matinales: “los papeles de Bárcenas”, “espionaje masivo de E.E.U.U.”, “huelga en los trenes de Renfe”, “Fagor alerta de un cierre inminente” y a nivel local las cosas no apuntan mejor: “los cines Augusta cerrarán en noviembre”, “los titulados universitarios firman menos del 10% de los contratos en Aragón”, “un motorista herido tras ser arrollado por un turismo que se dio a la fuga”…

¡Mira qué hora es! Otra vez corriendo a desayunar, con las prisas derramo la leche por la mesa ¡Vaya si es que no se puede ir con prisas! Me levanto para limpiarla y al pasar ¡me golpeo en la rodilla con la bendita mesita del comedor! Venga ¡qué más puede pasar! Pero entonces vuelvo a sonreír porque mi hija me dice: – ¡no pasa nada mamá! – Preparo la lavadora con la ropa, detergente, suavizante…

Salgo de casa arrastrando la cara del sueño que llevo ¡pero mira que me gustó la película de anoche! Y la sonrisa vuelve a mi cara. Las calles me reciben sucias, la ventolera de la noche anterior ha esparcido la basura por todas partes. Llego a la parada del autobús y me resguardo en la marquesina apoyándome contra el cristal y entonces me acuerdo: ¡he olvidado enchufar la lavadora! Una sonrisa se vuelve a dibujar en mi rostro ¡si es que tengo la cabeza en otra parte! Miro al lado y una mujer que también espera el autobús me devuelve la sonrisa: -Qué frío esta mañana ¿verdad? – me comenta. – Sí que hace frío sí… – Le respondo alargando mi sonrisa. 

Subo al autobús, y le doy los buenos días al chófer que no responde en voz alta pero me mira y me sonríe. Todo el mundo parece embozado y absorto en sus pensamientos. Al coger asiento en el autobús atrapo con mi trasero el abrigo del caballero de al lado, quien levanta su mirada por encima de los cristales de sus gafas y me sonríe, a la vez que tira de su abrigo para liberarse. Le devuelvo la sonrisa.

Mi destino tampoco es muy halagüeño, me dirijo a la oficina del Inaem, si por lo menos fuera a trabajar (quién sabe… a lo mejor esta vez… hay alguna oferta interesante).

Entro a tomar un café y el camarero me ha servido la leche fría… le sonrío y le digo que si la puede calentar, me responde con otra sonrisa y se disculpa.

Y así hora tras hora… pasa el día… llega la noche y confirmo: ¡este mundo da asco, pero se puede ir arreglando repartiendo sonrisas!

Y tú, ¿recuerdas alguna situación que hayas podido arreglar/mejorar con una sonrisa? ¿Cuál es tu motivo para sonreír cada mañana?

4 Comentarios

  1. 3 noviembre, 2013    

    Hola Pilar cómo va todoooo..

    Pues sí, tienes razón. Una sonrisa vale más que mil palabras. El mundo lo vemos como queremos verlo y no hay más. Basta con pararse dos minutos por la mañana y hacer unas respiraciones profundas, fijarse en ellas y decidir con qué actitud voy a tomarme el día. Todos tenemos dentro de nosotros todo, si decidimos salir pesimistas saldremos, por el contrario podemos decidir vivir el día como nos venga sin meter entre medias pensamientos negativos. Siempre decidimos nosotros. La realidad está ahí, ahora bien nosotros podemos cambiarla desde nuestra forma de enfrentarla.

    Un beso muy fuerte Pilar, creo que nos veremos el miércoles en ZAC.

    • Pilar Romanillos Pilar Romanillos
      6 noviembre, 2013    

      Gracias por tu comentario Antonio. Así es, todo empieza en nosotros.

  2. Luis Andres Luis Andres
    1 noviembre, 2013    

    Como gusta levantarse por la mañana y ver que hay personas como Maria Pilar que nos hacen ver que en verdad el mundo no da asco.
    Creo que nosotros lo hacemos asqueroso y los medios de comunicacion tambien.
    Ojala difundiesen mas mensajes de positividad para que por lo menos recuperasemos la sonrisa que se va desvaneciendo de muchas personas como algunos oficios.
    Gracias Maria Pilar, por transmitir lo que tan poco cuesta UNA SONRISA :)

    • Pilar Romanillos Pilar Romanillos
      3 noviembre, 2013    

      Gracias por tus palabras… me animan mucho en esta aventura que acabo de comenzar.

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