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1440 minutos

Fuente: garabateandosonrisas

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¿Recordáis el anuncio de Mercedes-Benz, ese que explicaba que el día tiene 1440 minutos? Hablaba en definitiva de lo efímero que es el tiempo. Me ha venido a la mente pensando en la celebración esta semana del Día del Padre.

Ser padre, y cuando digo padre puedo cambiarlo y decir madre, o los que ejercen ese rol en los modelos de familia actuales, es casi para Superhéroes. Porque, seamos realistas, la famosa conciliación de la vida familiar y laboral en este país a fecha de hoy es bastante “de película de acción”, cuando menos digamos que es… complicada. En el programa del viernes pasado, la Sexta Columna, se analizaban las jornadas laborales de los españoles bajo el título: Esclavos del horario: trabajar de sol a sol” Por si no lo pudisteis ver os lo recomiendo…

Y es que mirando a mi alrededor, sí que la gran mayoría de las personas parecemos esclavos de los horarios, y no sólo hablo de horarios laborales.

Reconozco que una de las cosas en positivo que me ha permitido estar desempleada ha sido disfrutar de más tiempo con mi hija, y ese tiempo es maravilloso. Sobre todo porque disfruto de un tiempo que puedo llamar de… contemplación… sí, contemplación puede ser la palabra. Porque todo a nuestro alrededor sigue girando pero, para ella y para mi, todo pasa despacio, ese tiempo es nuestro. De ella aprendo a observar a mi alrededor, me asombro con una luz, con un sonido, con una mosca… A veces la meto en mi bucle del deprisa, deprisa… – Desayuna, vístete, recoge que hay que salir… – pero ella me traspasa con su mirada de cristal y me dice: – tranquila mamá… no pasa nada – Suena a chiste pero es así. Y de repente ahí está de nuevo ese tiempo de contemplación y esa sonrisa en mi rostro.

En los tiempos que pasamos con nuestros hijos/as les transmitimos nuestros valores, les enseñamos habilidades, les facilitamos aprendizajes… Puedo decir muy orgullosa que de mi padre y de mi madre he aprendido entre otras cosas la atención y la dedicación a los demás por encima de sí mismos. Y ese aprendizaje lo he adquirido en esos tiempos juntos en familia. 

Pero también los tiempos en los que no estamos con nuestros hijos/as, esos tiempos de ausencia, son significativos. Por supuesto todo también dependerá de la calidad de los tiempos compartidosHay un cuento al respecto que siempre me ha parecido muy ilustrativo …

A donde quiero llegar, es que depende de nosotros a qué le damos prioridad en la vida. Es decir, somos nosotros/as los que cada día tenemos que distribuir nuestros 1440 minutos diarios de vida. No existe la respuesta fácil, esa distribución nos llevará a tomar decisiones difíciles en ocasiones, a realizar sacrificios en otras… pero la cuestión es… ¿cuál de ellas vas a tomar?

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