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El mejor regalo del mundo

Feliz Navidad

Si tengo que explicar cuál es para mi el mejor regalo del mundo, en el terreno material, sería ese que no te esperas y con el que descubres que la persona que te lo ha dado , ha pensado en ti con mimo y con ilusión, y que te demuestra que te quiere con ese sencillo gesto de regalar esperando tan solo tu sonrisa al recibirlo. Yo este año puedo nombrar por lo menos dos mejores regalos del mundo que he recibido: Te regalo un Cuento (Gracias Pilar) y una Caja llena de detalles dedicados exclusivamente para mi (Gracias Blanca). 

Y es que … ¿a quién no le gustan los regalos?

A mí recibir regalos me encanta, para qué negarlo, cuando me hacen un regalo una gran sonrisa se dibuja en mi rostro. Y digo bien: “recibir regalos” porque en mi caso el regalo en sí mismo pierde protagonismo frente al hecho de que alguien ha pensado en ti y en obsequiarte con un detalle. Puede ser el obsequio más sencillo: “una tontería” que se suele decir… vamos ese frasco de colonia o esa caja de bombones, o más elaborado como una tarjeta personalizada, o eso que dijiste que te vendría muy bien y que te pillaron al vuelo. Pueden acertar más o menos con mis gustos pero… justo ese instante antes de abrir el regalo, me encanta.

Además, hacer regalos me llena de ilusión. Soy de las que no me conformo con lo primero que veo… me gusta pensar en la persona a quien le voy a regalar, y pasear de tienda en tienda buscando y rebuscando lo que creo que le puede agradar. Y si tengo tiempo y un poquito de inspiración me ilusiona fabricarlo con mis propias manos. Lo que más me gusta del “momento regalo” es la sonrisa que se dibuja en el rostro de las personas obsequiadas cuando reciben el regalo. Podré haber acertado más o menos con sus gustos pero… justo ese instante antes de que abran el regalo, me llena de ilusión.

Y fijaros en qué fechas estamos… en plena ebullición de la Navidad, cuando regalar se ha convertido en una obligación consumista. Es cierto. Nos inundan a publicidad, nos inducen al consumo.

Pero… prefiero enfocarlo desde otro punto de vista: este afán por regalar también nos hace pensar en los más cercanos, en nuestra familia y amigos, es como un toque que necesitamos para detenernos por un momento y pensar en ellos, será decisión nuestra si queremos o no expresarles a través de un regalo ese: “he pensado en ti”. Y por supuesto depende de nosotros el tipo de regalo que hacemos, porque el consumo también puede ser colaborativo:

Fuente: garabateandosonrisas

Fuente: garabateandosonrisas

 

cada uno debe decidir qué y a quién.  

Y desde este prisma, he decidido que todas las personas deben tener esta Navidad por lo menos un regalo que les haga sonreír, así que aquí va mi aportación de regalos para todos vosotros: ¡ojalá os parezcan el mejor regalo del mundo! Ya me contaréis.

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